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Autor: Gustavo Herrera Dublán y colaboradores. 2016©

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martes, 27 de mayo de 2014

ATVIO MTV2108PF. Archivo Eeprom.



Receptor de televisión ATVIO modelo MTV2108PF.
En esta ocasión, el Rincón de Soluciones Tv comparte con sus lectores, el software que corresponde a un receptor de televisión fabricado en China. Se trata del modelo MTV2108PF, dato que aparece en la etiqueta pegada en la parte posterior del aparato.  Sin embargo, en la superficie del chasis, existe una información que difiere un poco al de la etiqueta: CTV2108PF.

 Es de sobra conocido el enorme lío que producen los televisores Chinos desde el momento de que se localizan en ellos dispositivos averiados de difícil adquisición, por ejemplo, el fly back y el IC o transistor de regulación.  El problema es infinitamente mayor si se trata de conseguir el software exacto para el modelo que se intenta reparar.

Hace pocos días, el Rincón de Soluciones Tv recibió un receptor con el modelo y las características consignadas al principio de este artículo.  El aparato llegó al Centro de Servicio literalmente muerto.  Revisando los circuitos de la Fuente de Alimentación regulada, nos encontramos con que el fusible de línea y el Transistor C4460, se encontraban averiados.  Fuera de ahí, tal parecía que el servicio no representaría mayor problema.

No tiene mucho tiempo que Soluciones Globales en el centro de la capital de México añadió a su catálogo de ventas por la Internet, un transistor que en otro tiempo era imposible de conseguir, el 2CS4460.  En otras ocasiones, a falta del dispositivo original, nosotros llegamos a instalar efectivos sustitutos para el 2SC4460, por ejemplo el 2SC3552, el 2SC4423 y el BU-2720AF, este último, un transistor de salida horizontal sin damper.  Todos nos funcionaron magníficamente.

Fuente de alimentación, receptor ATVIO modelo MTV2108PF.
Después de instalar el fusible de línea y el transistor referido el cual se encontró en corto-circuito total y no habiendo localizado más elementos dañados, fue que el receptor encendió sin problema. En su salida, la Fuente de Alimentación entregó +125 vcc y sin variación alguna.  

Lo que no había, era trama: El televisor reprodujo una escena completamente gris y sin audio. Temimos por una pérdida de los datos en el software instalados en el Eeprom.

Una casualidad apremiante y oportuna, nos hizo salir al paso con nuestro caso de servicio.  Al siguiente día de estar lidiando con el receptor, al Centro de Servicio llegó otro de idénticas características al cual, sólo le fallaba el accionamiento de los botones del panel lateral de funciones.  En efecto, aprovechamos la oportunidad para copiar los datos del Eeprom para instalar un software idéntico en el receptor sin trama y con ello, encontramos solución al problema.

A continuación, mostramos las tres páginas del menú del usuario:

Menú del Reloj.

Menú de la imagen.

Menú de opción.
Por falta de tiempo, no tuvimos la oportunidad de averiguar el procedimiento para acceder al modo de servicio para el receptor ATVIO modelo MTV2108PF.  De este modo, esperamos que pronto, algún lector de nuestra web, en caso de conocerlo, nos comparta el dato.  Mientras tanto, les mostramos una imagen del chasis en general:

Chasis CTV2108PF, receptor de televisión ATVIO modelo MTV2108PF.

Componentes del chasis CTV2108PF:

N602, TDA1030.  Circuito amplificador de audio.
U503, 2CS4460.  Transistor regulador de tensión en la Fuente de Alimentación.
N451, LA78040B.  Circuito amplificador vertical.
U432, TA2190.  Transistor de salida horizontal.
T471, BSC 24-01N4014K.  Fly back.
N101, LA76931K 7N.  Circuito integrado One Chip.
N702, FM 24C08A.  Eeprom.

Para descargar los datos del Eeprom, dar un click Aquí. Si no funciona el enlace, probar Con éste y descargar con el navegador.


¡HASTA LA PRÓXIMA SEMANA!

martes, 20 de mayo de 2014

Hitachi CT-2186, un televisor ligado a mi recuerdo.



*Artículo de opinión.

Receptor de televisión Hitachi modelo CT-2186.
Hace algún tiempo, en el valle de México existió –aún existe– una estación radiofónica que a su justa medida, se elaboró un slogan propagandístico que rezaba: “Radio Centro, música ligada a su recuerdo”.  Una composición fascinante. 

Con el tiempo, el corporativo de los señores Aguirre mudó el slogan con todo y locutor  a otra de sus estaciones radiofónicas, el Fonógrafo en el 790 del cuadrante en Amplitud Modulada. Desde entonces, a modo de grabación, la voz del perdurable Salvador Luna Ibarra aún pregona: “El Fonógrafo, música ligada a su recuerdo”.

Al igual que la cultura de la música, existen otros motivos para “ligar con el recuerdo” el tiempo que se ha desvanecido entre las manos para convertirse en un pasado lejano y sin retorno. Ignoro si a otros compañeros veteranos de profesión les ocurre, el caso es que, ajeno a  toda voluntad, mi inconciente siempre da cuenta del pasado remoto ante la simpleza de contemplar un televisor antiguo, sobre todo cuando éste tuvo la capacidad instintiva de pertenecer a toda una época.

Chasis NP83XC.  Hitachi, México. 1986.
Hace pocos días, me sucedió. Recibí para servicio un receptor de televisión modelo CT-2186 ataviado con el famoso chasis NP-83XC y fabricado en territorio mexicano por Hitachi, la firma japonesa.  Mientras lo reparaba, imparables los recuerdos, comenzaron a desprenderse para viajar en todas direcciones y destinos, incluidas la hora de comida y la intimidad de la noche, antes de dormir, con la luz apagada de mi habitación.  Aquí atrapo algunos de ellos y escribo al respecto.

Con toda seguridad y muy lejos de simple coincidencia, el modelo CT-2186 de Hitachi, hace referencia al año en que este receptor fue lanzado al mercado: 1986.  Del mismo modo, no tengo duda de que el diseño se habría gestado un año atrás, en 1985.  Por lo menos, así lo confirma una pequeña ventana rectangular que aparece en la esquina inferior derecha del diagrama original y en donde, además de sus firmas al calce, puede leerse:

“TELEVISIÓN DEL DISTRITO FEDERAL, S.A. DE C.V. Fecha: 25-Junio-1985. Dibujó: G. César F. Revisó y aprobó: Ing. F. Peralta C.”

De 1986 a la fecha, han transcurrido 28 años. En ese tiempo, fui un joven que además de estudiar, se aprestaba a cumplir los 21 años de edad.  Mis recuerdos acerca de la época, son claros.  En el verano de 1986, los ojos del orbe estaban puestos en la tierra fundada por los aztecas porque ahí tendría lugar la máxima justa deportiva, el mundial de México 86, el mundial del que se apropió Diego Armando Maradona, el argentino.

19 de septiembre de 1985, terremoto en la ciudad de México.
Absorbido y prácticamente enclaustrado en los estudios de un Curso de Electrónica impartido en la Dirección General de Comunicaciones Navales de la Armada Mexicana, fue que en cierta medida, en aquel año, me mantuve a salvo de la publicidad exasperante de la radio y la televisión, motivo del certamen deportivo.  Todas las horas laborables de 1986 fueron para mí de ardua dedicación y sin otra alternativa de superación posible porque meses atrás, la capital del país había sido sacudida por un violento terremoto que además de miles de muertes y cuantiosos daños materiales, también produjo una severa crisis económica.  

Los tiempos de estudio en el plantel iniciaban a las 8:00 de la mañana y la salida tenía verificativo a las 20:00 horas con dos lapsos breves para el desayuno y la comida. Por momentos, la dinámica del curso me pareció agobiante a pesar de que éste contaba con materiales didácticos vanguardistas que el instituto armado había adquirido en los Estados Unidos: Degem´s Sistems CO, LTD.  El entorno era de mesas de trabajo, tableros electrónicos, instrumentos de medición, libros, gises, pizarrón y sobre todo, compañeros y profesores entrañables con quienes compartí la existencia que implicó una grata vida estudiantil.

Receptor de televisión Hitachi modelo CT-2186.
El primero de mis encuentros con un receptor de televisión Hitachi CT-2186 fue meramente casual y hasta hoy, de recuerdo indeleble: Por petición de Mauricio Darío Sánchez Ramos, el profesor matutino del curso, la tarde del 22 de junio de 1986 abandoné las instalaciones militares para acudir a calles cercanas en busca de un contacto eléctrico para una lavadora de ropa.  Entonces, la antigua Secretaría de Marina, se encontraba situada entre las calles de Revillagigedo e Independencia, en el centro de la ciudad de México. Muy cerca del sitio, en la calle de Luis Moya, había un almacén de elegantes ventanales y que tenía a la venta receptores de televisión fabricados por Sony e Hitachi.  

En aquélla tarde memorable, en el estadio Azteca, al sur de la ciudad, la selección de Fútbol de Argentina, enfrentaba a su similar de Inglaterra en cuartos de final.  En la acera de la tienda, había un tumulto de gente contemplando el partido en una docena de receptores encendidos, algunos de ellos idénticos al de la fotografía superior. El caso es que movido por mi propia afición al balompié, me acerqué y con mucha suerte tomé un lugar apropiado en donde no había transcurrido un minuto de mi llegada cuando atónito, observé la maniobra espectacular de Diego Armando Maradona en el momento en que le hizo un gol a sus acérrimos rivales, eludiendo a 6 jugadores ingleses incluyendo el portero Peter Shilton y para lo cual realizó una carrera espectacular que dio inicio desde su propio campo.  

Además del barrilete futbolístico, me impresionó la calidad de la imagen reproducida en los receptores de reciente fabricación ahí encendidos, a cuenta de la ingeniería mexicana y tutelada por el otrora gigante de Asia, Hitachi.  Más allá de mover el marcador a su favor, recuerdo muy bien que la hazaña de Maradona trascendió hasta las calles del centro de México.  Por algunos minutos, el tránsito quedó paralizado debido a que los automovilistas que seguían el encuentro por la radio habían descendido de sus vehículos con la intensión de observar la repetición por televisión.  Un caos fascinante.  La fiebre de fútbol en todo su esplendor. El caso es que han pasado 28 años y no he visto un gol de ensueño tan particular.

La justa deportiva, concluyó una semana después, el 29 de junio, con el resultado que pasó sin concesión, a los anales de la historia. A mediodía, en la cancha del estadio Azteca, ante 100 000 espectadores, la selección albiceleste derrotaba en la final a la escuadra Alemana de Franz Beckenbauer por tres tantos a dos.  Meses después, muy cerca de allí, en diciembre del mismo año, el curso de Electrónica de la armada nacional había llegado a su fin dando vida a los nuevos egresados, los muchachos graduados después del mundial, el mundial de México 86, el mundial de Diego Armando Maradona y su 10 emblemático.

Armada de México, por cielo, mar y tierra.
En Enero de 1987, fui enviado por la Marina al puerto de Coatzacoalcos Veracruz situado al sureste del país.  En esa plaza, hasta marzo de 1990 dediqué mis días al servicio electrónico que suponía el mantenimiento, la reparación y cualquier servicio relativo a los sistemas de comunicación de los buques e instalaciones militares en tierra. El cuartel en donde viví la mayor parte de aquellos días, no tuvo televisión sino hasta finales de 1988.  A un oficial de la Marina que allá le apodaban el Tigre, se le ocurrió la brillante idea de hacer una colecta entre la tropa y así, comprar un televisor.  Los marinos comisionados para la adquisición, bajaron de un jeep un receptor Hitachi CT-2186 que instalaron en el comedor.  De este modo, el receptor y yo, volvimos a encontrarnos.

Muy a pesar de que los radares instalados en los buques de guerra de la época aludida contaban con circuitos de barrido horizontal, vertical y fuentes reguladas mucho muy complejas, por esos tiempos reconocí mi torpeza en relación a cualquier labor de reparación del televisor comercial, amén de que el tiempo que yo podía dedicarle, era muy reducido.  La asignatura quedó pendiente hasta el mes de Agosto de 1990 en donde entonces tuve la oportunidad de aprender todo lo relacionado al servicio a televisores y desde que MAESA (Manufacturera Electrónica SIM), mejor conocida como Packard Bell y con sede en la capital del país, me otorgó un contrato de trabajo  por tiempo indefinido como técnico de servicio, cargo al que renuncié casualmente el 21 de Agosto de 1992, fecha  de mi cumpleaños número 27.

En noviembre del mismo año, fui contratado por otra empresa caracterizada por la posesión de un innegable y poderoso monopolio en cuanto a la renta de televisores para la industria hotelera, restaurantera y hospitalaria: Tele-hotel, una filial de Televisión del Distrito Federal.  De tal suerte, no pasó mucho tiempo para volver a encontrarme con el famoso televisor CT-2186 de Hitachi, esta vez, en cantidades inimaginables.  En el valle de México, Tele-hotel había instalado miles de receptores en casi todos los hoteles, esto, algunos años atrás a la fecha de mi contratación.  La empresa contaba con la ayuda de una suerte de satélite denominado “Video Sistemas, S.A. de C.V.” centro de reunión del personal de servicio que debía acudir a los cuartos de hotel y realizar los servicios técnicos que éstos necesitaban.

Hotel Presidente Chapultepec, en Polanco.
Fueron muchos los días y también muchos los cuartos de hotel en donde acudí a innumerables citas de servicio relativas a receptores de televisión modelo CT-2186 de Hitachi.  De manera particular y con enorme nostalgia, ahora evoco los días en que visité la calle de Campos Eliseos número 218 en Polanco.  Con una altura de 130 metros, 44 pisos y 15 ascensores, ahí se encontraba el hotel Presidente Chapultepec, en su tiempo, caracterizado en su fachada superior con el enorme dibujo de un Saltamontes en color verde. De 661 habitaciones, el Presidente Chapultepec albergó en su tiempo igual número de televisores Hitachi mas una veintena para reposición, todos con el modelo motivo de esta rememoración.  

En sus inicios, esta mole de concreto fue el edificio más alto de la América Latina.

Las labores de servicio, pocas veces eran realizadas en tan elegantes y exclusivas habitaciones. Para los efectos de reparación, el emporio contaba con un espacio adecuado y localizado en alguna parte del inmenso sótano.  No fui titular del sitio, únicamente cubrí la vacante de compañeros que por aquélla época habían tomado vacaciones y que para entonces ya eran veteranos: Froylán y Santa Rita. Lo que en realidad me agobiaba, no era la falta de práctica en el receptor sino el nudo de la corbata. Ciertos formalismos no son apropiados para una profesión como la del técnico de servicio. Sin embargo, por instrucciones de la compañía a la que yo representaba, debía acudir con la vestimenta apropiada y fue en el verano de 1994, -el año de la insurrección del EZLN en Chiapas- cuando presté mi servicio en tan importante lugar.

G. Cesar F y F. Peralta C.  Autores del diagrama.
En un acrílico rectangular transparente, el técnico Santa Rita había pegado el diagrama del receptor en cuestión.  Creo que nunca hubo una falla que él y Froylán no supieran remediar en el chasis NP-83XC y que con el paso del tiempo y acudiendo a más hoteles, también yo aprendí.  El documento, señalaba una gran cantidad de elementos sujetos de falla y que mis amigos anotaron según fueron localizando.

Debido a la exclusividad de la zona de Polanco siempre rebosante de economía y de primer mundo, nunca observé que mis compañeros salieran a algún restaurant.  Entre sus pertenencias, ellos traían la comida del día y se daban tiempo para compartirla con su asistente, es decir, conmigo.  En lo particular, siempre me agradó acudir los pisos más altos del Presidente Chapultepec. Aún con la enorme contaminación del aire, la vista de la ciudad  de México desde el sitio, siempre fue espectacular.

En Video Sistemas, conocí a muchos compañeros y además, tuve la prodigiosa fortuna de permanecer por algunos años, bajo las órdenes de unos jefes poseedores de una calidad humana ejemplar: Luis Buendía Pérez y Jose Luis Kimzín.

Con el paso de los años, el Presidente Chapultepec cambió de nombre y borró de sus alturas el enorme saltamontes emblemático para colocar en el mismo sitio, un logotipo tan elocuente que por sí solo parece hablar de las precipitaciones cotidianas en que suele caer el capitalismo salvaje. La medida adoptada haría que pronto, el edificio perdiera una parte importante de su propia identidad. "En donde está el edificio del Chapulín" decía la gente cuando se refería a los Campos Eliseos de Polanco. Chapulín, en lengua náhual, es Saltamontes en castellano. 

De su parte, el televisor a TRC parece negarse a morir.  En su 28 aniversario, algunos receptores de televisión Hitachi modelo CT-2186, aún se encuentran en pleno funcionamiento habida cuenta de haber mostrado en su pantalla, muchos años atrás, el retiro de la vida profesional del astro del fútbol mundial, Diego Armando Maradona.

Por esas y por otras razones más, es que pienso que el televisor antiguo, está ligado a mi recuerdo.  La selección de fútbol de Argentina de Carlos Salvador Bilardo en México 86, también, por supuesto. Maradona dejó en la cancha del Estadio Azteca, un recuerdo indeleble y grato para la tierra del Cono Sur y para beneplácito del mundo entero. ¿Porqué no?



¡Hasta la próxima semana!


martes, 13 de mayo de 2014

Samsung CT-5073Z, chasis K15A. Sin brillo.



Receptor de televisión Samsung modelo CT5073Z, sin brillo.
INTRODUCCIÓN

Encontrar con prontitud la solución de una avería por ausencia total de brillo en un receptor de televisión, siempre dependerá de dos factores.  Por un lado, intervendrán las características técnicas del propio receptor y por el otro, la experiencia cosechada a través de la práctica a cuenta del técnico de servicio.

En los últimos años, ha sido irreprochable el desarrollo científico alcanzado en el televisor a TRC como elevado el grado de dificultad a cuenta de sus distintas averías.  Para el análisis teórico de circuitos en un receptor moderno, siempre se toma en consideración a dos dispositivos clave, el Eeprom y el One-Chip.

Cabe puntualizar que el adelanto tecnológico ha traído también sus propias imperfecciones: Muy pronto, el Eeprom se convirtió en un software susceptible de sufrir daños y con la facultad de crear más problemas que soluciones.  De su parte, el One-Chip integró en su pequeño universo, importantes secciones que en otro tiempo, se investigaban por separado y por tanto, con mayor probabilidad de ser reparadas: El microprocesador, los circuitos de luminancia y croma, los amplificadores y discriminadores de FI, entre otros. 

Es muy cierto que el receptor de televisión Samsung modelo CT5073Z chasis K15A, no aloja en su sistema un One-Chip aunque sí cuenta con un software confirmadamente endeble.

A final de cuentas, aunque no se trate de un modelo de fabricación reciente, la reproducción apropiada de brillantez en un receptor de televisión de TRC reclama de la intervención de gran cantidad de circuitos y dispositivos electrónicos.  Están por ejemplo, el proceso y amplificación de la señal de luminancia, el desempeño del Tubo de imagen y su relación con las distintas alimentaciones que polarizan su ánodo, sus rejas y su filamento.  Además de lo anterior, también se interponen los circuitos de ABL, el Fly-back y la Fuente de Alimentación, entre otros.  De ahí la probable dificultad que existe a la hora de encontrar una solución en un receptor que enciende, sintoniza las emisoras , hay sonido y realiza cualquier función pero sin mostrar el mínimo rastro de brillo.

Lo anterior, no significa que para enfrentar una avería por ausencia de brillantez, se deba manipular aquí y allá en busca de la solución apropiada, mucho menos que el reparador con poca experiencia se desanime y caiga en la desesperación.

El técnico de servicio ejercitado, conoce muy bien la máxima que reza: Divide y Vencerás.  A continuación, se expondrá un análisis simple que condujo a la solución sin manipular otra sección que no fuera la responsable.  Bienvenidos.


PROCEDIMIENTO DE SERVICIO

1. Se verificó el encendido de los filamentos en el TRC.  A simple vista, la luminosidad estaba presente en ellos.

2. En la Fuente de Alimentación, se midió el voltaje de regulación principal de + 125 Vcc.  El suministro se encontró dentro del nivel establecido por el fabricante:


Análisi de la Fuente de Alimentación, circuito funcionando apropiadamente.




3. En el circuito impreso de los amplificadores RGB, se llevaron a cabo las mediciones que corresponden a los voltajes de + 9 Vcc, +180 Vcc y también una tensión aproximada a +350 volts que por lo común aparece en la rejilla G2 y que nunca consignan los diagramas de servicio.   El voltaje de + 9 Vcc, apareció exacto.  En lugar de + 180 Vcc, apareció un voltaje de + 170 Vcc, un valor ligeramente disminuido para la polarización por colector de los transistores amplificadores de RGB. En la rejilla de G2, había menos de + 1 Vcc:




Verificación de las distintas alimentaciones de voltaje en el circuito impreso del amplificador RGB..
4. Los resultados preliminares obtenidos dieron razonamientos sólidos para descartar las siguientes etapas y dispositivos como responsables de la avería por falta de brillantez:

A) Circuito de luminancia y su proceso de amplificación.
B) Circuito de ABL (Automatic Brite Level)
C) Fuente de Alimentación principal.
D) Circuito Eeprom.

5. Los mismos resultados, sugirieron sospechar de los siguientes elementos:

A) Cinescopio.
B) Fly back.
C) Circuito de RGB.

Descartando el TRC original utilizando una unidad alterna.
6. Se instaló el Chasis K15A en un cinescopio alterno. Al descargar el segundo ánodo de aceleración en el TRC original, se evidenció la presencia del H.V.

Durante la prueba, continuó la falta de brillantez pero ya había un dato importante: el cinescopio del receptor, no era responsable del problema.

7. El Rincón de Soluciones Tv, no tuvo a la mano un Fly-back alterno e idéntico para ejecutar la prueba de ésta unidad por sustitución directa, de modo que forzosamente, había que ordenar una prueba dinámica de funcionamiento, el potenciómetro de G2 podría estar abierto.  Sin embargo, para dar celeridad al caso, el paso se omitió para dar pie a la revisión del circuito RGB.

C505, un capacitor cerámico de 10 000 pf y 3 Kilo-volts.
8.  En base a la experiencia en otros casos muy similares, se optó por quitar del circuito RGB a C505, un capacitor de cerámica de 10 000 pf y 3 Kv.

Por uno de sus extremos, el dispositivo normalmente va conectado al voltaje de suministro de G2 y por el otro, se encuentra unido a Tierra o masa del circuito RGB. El capacitor en mención, se encontró totalmente abierto por lo que fue sustituido por otro de iguales características.  Se ejecutó una nueva prueba de funcionamiento.  En ésta ocasión, el brillo de la trama quedó completamente re-establecido.  Se midió entonces, el voltaje de alimentación de G2, encontrando un nivel de + 329 Vcc.  De este modo, el caso de servicio, quedó resuelto.


C 505 de 10 000 pf y 3 Kv, abierto.  La instalación de un nuevo elemento, restableció los + 329 Vcc en G2.



martes, 6 de mayo de 2014

Tapando una fuga de alto voltaje en un fly back.




INTRODUCCIÓN

En el servicio a televisores con TRC, son frecuentes los incidentes por fuga de alto voltaje como frecuentes las preguntas que llegan al Rincón de Soluciones Tv en busca de un remedio eficaz.

Para funcionar como debe hacerlo, un TRC de 20” requiere de un suministro de alrededor de 20 000 volts en su segundo ánodo acelerador, un promedio de 7 000 volts para el control de la reja de enfoque y cerca de 380 volts para polarizar el G2.  La exigencia de voltajes tan elevados es labor propia de el artífice que se encarga de generarlos y que al paso de los años, se deteriora constantemente, el Fly-back.

Intentar la reparación de una fuga de Alto Voltaje en un Fly-back, siempre va a depender de la naturaleza de la propia fuga, de la magnitud de la misma y del método empleado para eliminarla. En casos extraordinarios, existen grietas o roturas muy pronunciadas en el cuerpo del transformador por lo que están muy lejos de constituir una simple fuga y ante lo cual, lo único prudente es reemplazar la unidad completa por una nueva.

La fuga de alto voltaje más común, aparece en el cable de mayor calibre y que mediante un gancho y un chupón, va asido al segundo ánodo acelerador del cinescopio. Este conductor, suministra alrededor de 1 000 volts por cada pulgada en diagonal del cinescopio.  Esto último significa por ejemplo que, en un receptor de 5”, la tensión aproximada es de 5 000 volts y en uno de 27” es de 27 000 volts.

La fuga de alto voltaje es consecuencia de un daño en el recubrimiento aislante del conductor, sobre todo cuando éste ha permanecido relativamente cerca de un punto de tierra, por ejemplo, la superficie del cinescopio o algún disipador de calor de aluminio en donde por lo común, se instala el IC de Regulación, el Transistor de Salida Horizontal y el IC de deflexión Vertical. 

Muy a pesar de que viaja por un conductor sumamente aislado, el alto voltaje busca el camino de regreso que supone un retorno a masa o tierra del chasis, razón que provoca un deterioro periódico del conductor hasta crear una fuga que, de no atenderse a tiempo, dañará los circuitos de barrido horizontal, la fuente regulada y todo aquél circuito que sea alcanzado por un arco de alto voltaje.

Hoy día, todo parece indicar que los televisores provistos de un TRC disponen de muy poco tiempo para sobrevivir.  Lo cierto es que por estas fechas, son muy escasas las tiendas de Electrónica que venden repuestos para repararlos y de todos ellos, el Fly-back, es el elemento más castigado. 

La anterior, es una razón suficiente para exponer con sencillez, un método práctico para reparar una fuga de alto voltaje presente en el cable conductor rumbo al segundo ánodo de aceleración y de este modo, salgamos al paso no obstante el déficit en cuanto a la falta de repuestos.

DESCRIPCIÓN DEL MÉTODO

Fly-back tipo FSV-20A001 instalado en  un chasis K15A de Samsung.
Para iniciar, es muy importante detectar la superficie a reparar. Algunos arqueos de Alto Voltaje son advertidos a simple vista, sobre todo cuando el técnico de servicio toma el cuidado de encender el televisor en un habitáculo oscuro.

Una vez que se ha localizado el punto de escape de Alto Voltaje, se limpiará la parte deteriorada del conductor mediante papel de cocina embebido en Thinner.  El fin es eliminar el polvo, la grasa y algunas veces, las partículas quemadas producto del propio arqueo de Alto Voltaje. El punto a resarcir, deberá de lucir como el que muestra la imagen superior.

A continuación, en el extremo opuesto del Fly-back, será necesario quitar el Chupón con todo y su gancho metálico y así dejar libre la punta del cable ya que por ahí, introduciremos un pequeño pero efectivo tubo aislante.

El tubo aislante, lo tomaremos del Chupón de un Fly-back que se tenga por ahí en mal estado y del cual sólo se utilizará su parte cilíndrica lineal.

El tubo aislante se introduce ahora por el cable del Fly-back a reparar y se coloca justo a la mitad de donde se encuentra la fuga de HV,.  Al introducirlo, se notará que el tubo aislante posee un diámetro inferior al del calibre del cable a reparar y además de ello, ostenta cierta elasticidad, propiedades que lo hacen ideal para que éste encuentre un ajuste hermético en la zona de protección, brindando la seguridad esperada.

Para realizar un adecuado remate, conviene aplicar un poco de Silicón transparente encima del área involucrada.  El producto a emplear, es justamente el que utilizan las personas que se dedican a fabricar ventanas puertas y canceles de aluminio o aquéllas que construyen peceras para acuarios.  Al vulcanizar, el químico  crea una materia resistente, libre de porosidad y 100% aislante.  Para finalizar con el trabajo, se coloca el Chupón y su gancho en el cable reparado dejándolos tal como se encontraron en un principio.

Si la fuga de Alto Voltaje se ha producido en la superficie del Fly back, lo aconsejable es aplicar el Silicón en dos ó tres capas, procurando un tiempo de secado de dos a cuatro horas entre una y otra aplicación.  El resultado obtenido, es pocas veces superado por otro método de resarcimiento empleado y del que hasta ahora se tenga noticia.

Después de emplear el tubo de Silicón, es conveniente sellarlo mediante la inserción de un tornillo de cuerda estándar que embone correcto en la boquilla y enseguida se debe enroscar el tubo aplicador y apretarlo con fuerza, de otro modo, el químico se secará en pocos días y se echará a perder.  Este producto puede ser adquirido en cualquier ferretería y es de gran utilidad en otras labores del taller inclusive, en el hogar o la oficina por lo que es importante conservarlo entre la herramienta de servicio.

Por si algo no quedó del todo aclarado, a continuación muestro una secuencia fotográfica del método para reparar una fuga de Alto Voltaje en el cable del segundo ánodo de aceleración en un Fly-back:
























¡Hasta la próxima semana!