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Autor: Gustavo Herrera Dublán y colaboradores. 2016©

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sábado, 12 de septiembre de 2015

Un electrónico desechable, divisa del colonizador moderno.


*Artículo de opinión

Latas de refresco musicales.  Basura del oriente.
Hace poco más de dos siglos, en el pueblo de Dolores Hidalgo, inició la gesta por la libertad nacional mexicana.  La noche del 15 de septiembre de 1810, en el curato de la pequeña provincia, Miguel Hidalgo y Costilla -un prelado de casta extranjera- incitaba al pueblo a la rebelión en contra de la Corona española aclamando el célebre grito de ¡Viva la independencia nacional!

De unos 70 años para acá que es el periodo correspondiente a la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional instaurador de un régimen acertadamente descrito por Mario Vargas Llosa como LA DICTADURA PERFECTA, es que existen millones de connacionales controlados por un poderoso duopolio de televisión que cada año les arrea hacia las plazas principales y los consulados del mundo de esta pobre nación para hacerles que celebren una libertad que unos y otros no saben explicar porque no existe.  Los docentes y alumnos de la Escuela Normal Rural "Isidro Burgos" de Ayotzinapa en el Estado de Guerrero, los deudos de las muertas de Ciudad Juárez o los padres de los niños quemados en la guardería ABC de Hermosillo Sonora, saben muy bien a qué me refiero.

Que los descendientes de Cuauhtémoc -el último emperador azteca- vitoreen el viva México ondeando un lábaro patrio hecho en China, es cosa distinta. Sin embargo, no hay por qué temer si la efervescencia de una noche enloquecida de falso patriotismo producto de manipulaciones febriles acerca de libertades y justicias utópicas, bien dispensa todo aquello.

El anatema es claro y es deber señalarlo con dedo de fuego aunque hoy día no parezca noticia digna de tomar en cuenta.  El hecho es que China se ha comido a la economía del mundo y su plato fuerte lo encuentra entre las naciones con gobiernos neoliberales impuestos desde Washington. América Latina, es modelo.  Asombroso resulta volver la cabeza hacia cualquier dirección y atestiguar que casi todo lo que se ve y se toca, procede de los hombres inventores de la pólvora y el papel.

De indignante exactitud, es seguro que un simple estudio de mercado aplicado en los países del tercer mundo, permite a los depredadores orientales saber de los vacíos existenciales del proletariado hoy despojado de sus principios espirituales más elementales. La encomienda es clara, se aprovecha la ocasión para capitalizar tal carencia.  El jugoso dividendo, vendrá enseguida. 

Desembarco de Hernán Cortes en las costas de América.
La argucia, es de viejo mercado. Hay que consultar a la madre Historia.  No es tan  verídico que se diga  por ahí aquello de que la conquista emprendida por Hernán Cortés sobre la antigua civilización mexica, se habría conseguido bajo el yugo de las armas. 

Lo cierto es que el navegante lo hizo de una forma que en parte, resultó más alevosa que no cruenta: A sus hombres ordenaba enfundar las espadas mientras a la raza india obsequiaba espejitos. 

Después de mirarse atónitos el rostro, los nativos no tuvieron otra actitud que no fuera la de postrarse ante el inmigrante a quien creían su nuevo Dios.  Atónitos quedaron también los reyes de la antigua España al tomar poseción de los tesoros y las riquezas que el colonizador les envió a través de la mar.  Los prodigios de Hernán Cortés lograron otros milagros que aunque siendo los menos, no por ello dejaron de sorprender a propios y extraños: ¡Hasta la Malinche habló en idioma castellano!

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Pero ahora, los tiempos han cambiado. En lugar de invadir tierras y saquear riquezas ajenas como en antaño lo hicieron, lo cierto es que hoy día, los países imperialistas someten a las civilizaciones maltrechas y débiles con tan sólo apoderarse de sus economías, que no es poca cosa.

Lecciones las hay de sobra  y que baste con citar el arquetipo de moda, un flamante reproductor de audio portátil desechable que fabricado en número, parece competir con la cantidad de estrellas que habitan en el Universo, aunque de pírrica ventaja sobre el espejito torcedor de buenas voluntades, claro está.  Innovación y moda absoluta hasta para el haraposo que duerme en la calle. Hacerse de uno, implica el pago de unas cuantas monedas que frente al billete verde de Norteamérica o el Euro, son una nada. 

Algunos de esos aparatos caben en el puño de la mano y otros más, poseen dimensiones grotescas.  Todos ellos, sintonizan la banda de FM, es posible conectarlos a la radio del automóvil, cuentan con ranuras diminutas para insertar un dispositivo portátil USB o Micro-SD por lo que reproducen archivos de MP3.  Y si todo lo anterior fuese poca cosa, se ofertan con una batería sellada de capacidad tan suficiente para enloquecer a quien deteste el ruido,  cargue con la pena de estar cerca de alguna basura como ésta y que por gracia de Dios, se encuentre encendida.  No es regla,  pero sí onerosa la población mexicana amante de la estridencia extrema.

¿Las formas del producto?  Son de toda clase y satisfacen a la imaginación más alucinante: De lata de Coca-Cola, de Concorde, de balón de fútbol,  de yate de magnate, de Ferrari, de Torre de Babel, de locomotora del Viejo Oeste, de timón de barco antiguo, de simbólico Empire State, de transbordador de la NASA o de dinosaurio.  A los orientales feroces -más que el lobo de Caperucita Roja- les falta ampliar su mercado debido a que aún no construyen los reproductores con la efigie del hoy más célebre y poderoso mexicano, Joaquín Guzmán Loera, oriundo de La Tuna, Sinaloa.  En efecto, el mismo personaje que "se ha fugado" de dos penales de "alta seguridad", según perorata de un gobierno mexicano hoy hecho humo.

¿Y Cuánto duran los efectos y demás chucherías que surcan los mares y los cielos partiendo desde la tierra de Confucio? Un suspiro. Dicho en otras palabras, lo que perdura una noche mexicana de exultante fervor patriótico. O algo más ominoso, digamos, un intento amoroso de alguien con eyaculación precoz.  NADA.  Mientras tanto, con cientos de millones de toneladas de desecho cargando a cuestas, el tercer planeta del Sistema Solar se hace cada vez más yermo.

Es éste el estilo empleado por los colonialistas del nuevo milenio que además de orientales, se reproducen a la velocidad del sonido, ¿Será al ritmo de los Wings?  De tal suerte, a ellos y a mis congéneres les viene a cuento la cita de un refrán popular que a la letra dice: La culpa no es del indio sino de quien lo hace compadre. Y que conste que la máxima nada tendrá qué envidiarle a las consejas de los doce apóstoles del nazareno y por mucho que, valga la casualidad, se trate de 12 palabras agrupadas en una simple oración.

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Mientras tanto, ¿Qué hace la comunidad de reparadores en el mundo –o lo que queda de ella- cuando a sus manos llega para servicio un remedo de electrónico como éste?  Las palabras del solicitante son convertidas en absoluto pregón agobiador, inclemente, deplorable.  El autor de estas líneas lo padece y conoce de memoria porque no falta un día en que alguien le llegue con un trozo de conector mini-usb en la mano explicando -con entrecejo de fingido alfabetizador- que éste se ha desprendido del reproductor y que nada menos, sirve para recargar a la batería sellada, ¡Cuánta eminencia derrochada! A propósito de la ineluctable brillantez vista en sus ilustres habitantes, cabe preguntar, ¿Cómo está eso de que la nación mexicana aún pugna por ingresar al primer mundo? Estando así las cosas, Doctor Neri Vela, me temo que usted pasó al basurero de la historia.

El malsano deseo del bípedo dos veces conquistado, se reduce a que el técnico –habida cuenta de una habilidad nunca reconocida por aquél- vuelva a colocar el trocito en su sitio ¡Y que sea rápido!, no importa si se trata de un dispositivo SMD con 4 puertos a reconectar y de dimensiones poco perceptibles al ojo humano, asunto juzgado que nada importa al también merolico SABELO-TODO que por lo mucho, sólo estará dispuesto a pagar un 15% del costo total de una friolera como ésta.  O sea, NADA que por concepto de honorarios interese al reparador.

Fiesta por el grito de la Independencia Nacional en México.
Se ignora a propósito, qué fue de los verdaderos sistemas de audio, incansables animadores de la noche de la farsa cuya alocución oficialista y ganado bovino detrás, alude como la fiesta por el Grito de la Independencia Nacional en el México actual de los 121 mil muertos y 25 mil desaparecidos a cuenta del crimen organizado, el Ejército mexicano, la Marina de Guerra y la Policía Federal, grupos delictivos integrados por bestiales y horrendos entes que con frecuencia cambian de frente obedeciendo a su potencial sanguinario y concepto específico de la cultura de la muerte.

Entrados en gastos y volviendo al tema central, cabe también inquirir: ¿Cuántos mexicanos debemos nuestro desempleo al gobierno de Pekín?  ¿En dónde quedó el divino oficio del reparador electrónico? La espiral de mercado voraz que hoy se vive y se padece aquí y allá, ¿Es el resultado de su extravío? ¿Son éstas las ofertas de independencia y libertad que desde siempre pregona el embustero Estado mexicano quien ya cedió nuestra Industria Petrolera a unos imperialistas igual de depredadores que China?


Uno mi voz y mi sentimiento a la del pueblo de Ayotzinapa ante la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal "Isidro Burgos" en el estado de Guerrero.

El 26 de este mes funesto, ellos cumplen un año si que sus hermanos de sangre y la sociedad entera, sepa de ellos.  Al mismo tiempo, es de lamentar que este 15 de septiembre, se reúna el ganado bobino en La Plaza de la Constitución para berrear un...


 ¡Viva México!



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